Cartas a mi padre
miércoles, 15 de abril de 2026
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martes, 17 de marzo de 2026
¿Quién me ha robado el mes de abril?
Papá,
En tu cumpleaños me dijo mi mamá que te he olvidado. Que ya van dos años en los que por tu cumpleaños y por tu aniversario he olvidado llevarte flores. Según mis cálculos, han sido dos ocasiones, en los dos años anteriores, pero es enteramente posible que ella tenga razón y yo no, porque esos dos años los pasé intentando sobrevivir entre mis responsabilidades personales y laborales, ignorando mi estado emocional, con tal de mantenerme a flote. Ese tiempo es posible que me haya olvidado un poco de tu muerte (mas nunca de tu ausencia). ¿Me hace eso mala hija?
Te lo pregunto porque esa afirmación de mi mamá me provocó el impulso de defenderme como gata panza arriba, con la fiereza que tenía de adolescente. Tal vez fue una simple observación, tal vez fue una observación que encubría un regaño o un reclamo, porque para ella estás siempre presente. Tal vez lo que sentí fue culpa y la encubrí de enojo. Tal vez reaccioné al viejo vicio de querer la aprobación de ustedes, como cuando niña.
Son muchos "tal vez", pero cuando se trata de ella, es todo lo que tengo siempre.Tú la conociste mejor de lo que yo podré hacerlo alguna vez y te envidio por eso, así como la envido a ella por conocerte a ti. Para mi son papá y mamá, y a veces saberlos eso no me es suficiente. Con ella no sé cómo conocerla más y contigo no me queda más que imaginarte y reconstruirte en lo poco que otros me hablan de ti.
Y no me basta.
No me basta porque con el tiempo, he notado que me cuentan las mismas cosas, cada vez más barnizadas de nostalgia. Hay una pátina de idealización en sus palabras que me molesta. No porque no hayas sido lo que dicen que fuiste, sino porque te desdibujas cada vez más, y todos esos detalles que te hacían tú y que no llegué a conocer, se va difuminando, dejando solamente tu silueta en la memoria.
Es posible que me haya olvidado un poco de tu muerte, porque te me estás haciendo de niebla. Tu risa ya no suena en mis recuerdos, tu voz ya no sé si la reconocería.
Te me estás deshaciendo en la memoria, como abril se me deshizo con tu muerte.
Pero no por eso te olvido.
Te sigo encontrando en todas partes.
En las manos de mi hijo.
En la mirada de mi hija.
En el abrazo de mi tío.
En el petirrojo que canta cuando te pienso.
En el colibrí que llega cuando te lloro.
En los retazos de canciones que de la nada me rondan la cabeza.
En los libros que dejaste.
En mi cara transformada en la tuya cuando río.
Es posible que me haya olvidado un poco de tu muerte, pero nunca de ti ni de tu ausencia.
domingo, 25 de octubre de 2020
Mala memoria
Papá,
Cómo sabes, estamos confinados en la casa desde marzo. Tantos meses de encierro pueden afectar la percepción del tiempo. Ya tenía días que no sabía en qué mes estaba, o el día de la semana que era, hasta que inicio Octubre.
Nuestro mes. ¿Como no saber cuándo llega?¿Cómo no desear que sea tan largo como marzo?
Creí que no se me perdería el tiempo como había venido sucediendo, pero pasó de nuevo. La semana pasada era 5 de octubre, y de repente estamos a 25.
Una parte de mi mente, tal vez la consciente, no reconoce ya la sucesión de los días, lo mismo le da 5, 15 ó 25, pero a la otra parte, esa en la que siempre estás presente me despertó hoy con la noción indudable de que hoy es 25 de octubre, y mis ojos, nada más para terminar de reforzar el punto, se pusieron a llorar.
Perdóname, no te escribía desde hace meses papá, porque no había nada importante que contarte... Bueno, hubo algo en algosto, pero no es mío para contarlo, así que no lo hice, aunque seguramente sabes de qué hablo... Pero hoy es tu cumpleaños, y aunque mis ojos se empeñen en llorar, no lo hacen porque sea un mal día. Al contrario, tu cumpleaños siempre será una buen día, te aseguraste de que fuera así a pesar de tu ausencia.
Hoy es un día para reír, comer, gozar. Para festejar tu vida, a pesar de la mala memoria de tu muerte.
Te quiero mucho.
Te extraño, como siempre.
Felicidades, y espero que te llegue la música dónde sea que te encuentres.
sábado, 28 de diciembre de 2019
Doña Carmelita
El sábado se murió mi abuelita. Fue el día más corto del año, pero a mí me pareció un día de 36 horas.
El funeral fue largo y lleno de amor como el tuyo, pero distinto a la vez, no sé que fue, tal vez por su fé, tal vez por su edad, pero había un aire de serenidad (de resignación no, creo que esa no llega nunca) que no sentí en el tuyo... Aunque hablo de mi propia experiencia como su nieta, a lo mejor mis tías y mi mamá se sienten tan desenraizadas como me sentí yo con tu muerte.
No lo sé.
No sé muchas cosas.
Sólo sé que al dolor de su muerte le hice un huequito al lado del tuyo, y que los llevaré conmigo siempre.
Papá, si te encuentras a la doña por ahí, cuídala mucho, se fue más pequeña y no tan fuerte como la recuerdas, pero eso sí, igual de lista.
Dile que la quiero, y que la voy a extrañar siempre, como a ti.
lunes, 16 de diciembre de 2019
No siempre te escribo desde la tristeza
¡Voy a ser maestra de Letras indefinidamente!
Gracias por las buenas vibras.
Dónde quiera que estés, espero que estés feliz porque de ti aprendí el orgullo de ser búho.
Te extraño siempre
jueves, 12 de diciembre de 2019
Buenas vibras
No te había contado que estoy participando en un Concurso de Oposición. Ya pasé la parte 1 del asunto pero hoy me toca la parte 2: el examen oral. En media hora voy a defender mi proyecto de investigación. Es un proyecto como para toda una vida de investigación, pero creo que te gustaría.
Papá, admito que estoy nerviosa. No sé dónde estés, pero échame buenas vibras.
En otras noticias, había olvidado comentarte que me aceptaron varios artículos para su publicación. Me gustaría mucho que estuvieras aquí pera leerlos.
Bueno, en realidad, me gustaría que estuvieras aquí y punto.
Buenas vibras, papá, buenas vibras
y tal vez, algo de tu calma...
Un abrazo.
miércoles, 13 de noviembre de 2019
Incertidumbre
Te lo digo a ti porque a ti ya no puedo preocuparte:
Tengo miedo.
Mucho miedo.
Lo tengo anidado en el pecho desde hace unos días.
Lo tengo anudado en el pecho desde hace unos días.
Tengo miedo del futuro.
Ser maestra es lo único que sé hacer.
Es lo que más me gusta hacer
Mi plaza salió a concurso, y hoy sentí por primera vez la mordida de la duda. Quisiera decirle a mi jurado:
Créanme que me tomo en serio la literatura
Y su enseñanza
Es sólo que, así soy,
Un poco descocada --y apasionada
(¿pero acaso no todos estamos algo locos?)
Puedo parecer desubicada
Pero no lo estoy
Déjenme quedarme por favor
Déjenme caminar por estos pasillos camino a clases
Muchos muchos muchos años
Tengo dieciséis años dando clases
Tengo dieciseis años en la incertidumbre de cada semestre
Tengo dieciséis años aguantando la respiración
Tengo dieciséis años dejándolo todo el aula
Por favor ténganme confianza
Por favor déjenme quedarme
Pero no puedo
En vez de eso traigo la angustia colgada al cuello
Como una boa hecha bufanda
No sé a quién me enfrento
Y es lo que me da más miedo
¿Les gustará más la otra persona?
¿No tendrá cara de ingenua como yo?
¿Tendrá más publicaciones que yo?
--seguramente sí--dice mi mala conciencia
Tómenme en serio por favor
Le dedico mi vida a la enseñanza
En el aula es donde más me siento yo
Porque no tengo que ser yo la que es mamá
la que es hija, la que es esposa, la que es amiga
Puedo ser yo, la que lee y relee la Ilíada y vuelve a estremecerse con Héctor y su muerte,
La que disfruta del Imagismo
La que puede hablar de teatro o sonetos
La que se ríe con el Arcipreste
Puedo ser yo, la que ayuda a que sus estudiantes aprendan
Que se lleven consigo algo de Letras al mundo,
Así como yo llevo conmigo algo de
Luz del Carmen
Villa
Volker
Me siento como alma en pena, papá
Hoy más que nunca siento que me ahogo con la incertidumbre
Con mi insuficiencia
Quisiera estar tranquila
Quiero parecer tranquila
Quisiera que me consolaras
Quisiera que alguien me escuchara
Tengo miedo del futuro.
Ser maestra es lo único que sé hacer.
Es lo que más me gusta hacer
No tengo a quién compartirle esto
--no puedo, por no mortificar a alguien más
Por eso te lo digo a ti, papá
Muerto como estás
Guárdame el secreto